Límites en la Antártida

Por John Hughes, embajador del Reino Unido en la Argentina

Publicado en www.lanacion.com.ar/26 de diciembre de 2007

El Tratado Antártico es uno de los éxitos de las relaciones internacionales de los últimos cincuenta años. Hoy tiene 46 signatarios, entre ellos el Reino Unido, la Argentina y los otros cinco países reclamantes de territorio antártico.

Una de las razones de este éxito ha sido la voluntad de sus miembros de dejar de lado sus diferencias en materia de soberanía para cooperar en asuntos de interés común, principalmente investigaciones científicas y administración sustentable de los recursos naturales.

Por eso es preciso aclarar algunas confusiones sobre la labor que llevan adelante varios Estados para fijar el límite exterior de la plataforma continental antártica conforme a la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar. Estas tareas no perjudican ni contravienen en lo más mínimo el Tratado Antártico.

La cuestión del límite de la plataforma continental y los preparativos técnicos para elevar las presentaciones ante la ONU ha sido tratada informalmente por los Estados interesados, entre ellos el Reino Unido, la Argentina y Chile. Otros dos países interesados, Australia y Nueva Zelanda, ya han efectuado sus respectivas presentaciones.

¿Por qué es necesario hacer estas presentaciones? El motivo es asegurar la concreción del marco previsto por la Convención del Derecho del Mar, que, al igual que el Tratado Antártico, también constituye un éxito, ratificado al día de hoy por 155 estados de distintas partes del mundo.

El gobierno británico no ha tomado todavía ninguna decisión respecto de la presentación referida al territorio antártico británico, pero dará a conocer su posición antes de finalizar el plazo, en 2009. Lo que permanece y permanecerá inalterable es el compromiso del Reino Unido de asegurar los niveles más altos de protección ambiental en la Antártida.

Uno de los grandes logros del Tratado Antártico fue la adopción, en 1991, del Protocolo Ambiental del Tratado. Este instrumento prohíbe todas las actividades relacionadas con recursos mineros, entre ellos el gas y el petróleo, salvo las que tengan que ver con la investigación científica. Cualquier cambio de esta prohibición tendría que ser acordado por todos los Estados participantes y requeriría, en primer lugar, la adopción de un acuerdo vinculante que determinara si dichas actividades serán aceptadas y en qué condiciones.

Es un buen momento para reconocer otros logros del sistema del Tratado Antártico. Entre ellos, corresponde mencionar algunos de los más rigurosos acuerdos internacionales del mundo sobre administración pesquera y trabajos de investigación esenciales para ayudarnos a comprender el impacto del cambio climático. Y también los esfuerzos para lograr que la actividad turística en la Antártida sea no sólo segura, sino también ambientalmente sustentable. El rescate de náufragos del MV Explorer hace algunas semanas fue otro ejemplo de cooperación, que demostró la capacidad y el profesionalismo de las autoridades argentinas y chilenas que participaron. Me complace que el servicio de guardacostas del

Reino Unido también haya podido ofrecer su ayuda.
También es necesario aclarar la confusión que se ha generado entre la posible presentación sobre la Antártida y el trabajo que realiza por separado el Reino Unido sobre la plataforma continental de las islas Falkland (Malvinas) y Georgias del Sur. Aunque todo forma parte del mismo proceso enmarcado en la ONU, las presentaciones no están de ninguna manera relacionadas, ya que se refieren a distintos territorios y distintas características geológicas submarinas.

Cabe señalar que todas las presentaciones serán analizadas por la Comisión de Límites de la Plataforma Continental, organismo técnico que no interviene en temas de demarcación de límites entre Estados ni reclamos de soberanía.

Además, de acuerdo con las normas de la ONU, los límites sólo se extenderán más allá de las 200 millas en las zonas de dichos territorios en los que la geología demuestre que existe una plataforma continental. Esto en ningún caso significa apropiarse de grandes extensiones de fondos marinos, ni afecta la pesca y demás actividades que se realicen por encima del lecho marino. El Reino Unido y la Argentina han formado parte de todos estos procesos constructivos de cooperación e información compartida. Esperamos que continúe así durante largo tiempo.